"Levántate, resplandece,
porque ha llegado tu luz y la gloria del
Señor ha amanecido sobre ti."
Isaías 60:1
Volver a empezar
Por
diez años, Tomás Edison intentó construir una batería de almacenaje de cargas
eléctricas. Sus esfuerzos, estrangularon en gran medida sus finanzas. En
Diciembre de 1914, una combustión espontánea en su estudio casi lo llevó a la
ruina.
En minutos todos los compuestos empacados para discos o cintas y otras
sustancias inflamables ardieron en llamas. Aunque los departamentos de bomberos
vinieron de ocho pueblos circundantes, el intenso calor y la poca presión de
agua provocaron que fuera inútil extinguir las llamas. Todo quedó destruido. El
daño excedía a los dos millones de dólares, los edificios de cemento que se
consideraban construidos a prueba de fuego, estaban asegurados apenas por la
décima parte de esa cantidad.
Charles,
el hijo del inventor, buscó con desesperación a sus padres, temeroso de que su
espíritu resultara dañado. Finalmente lo encontró contemplando con serenidad el
fuego, su rostro resplandecía mientras reflexionaba. "Mi corazón se dolía por
él", decía Charles. "Él tenía sesenta años, ya no era un joven y todo ardía en
llamas"
En la mañana siguiente, Edison contempló las ruinas y exclamó:
"Hay algo valioso con el desastre, se quemaron todos nuestros errores. Gracias a
Dios podemos comenzar de nuevo". Tres semanas después del incendio, Edison se
las ingenió para inventar el primer fonógrafo. Con cada nuevo día, tenemos la
oportunidad de comenzar de nuevo.
Si
hoy estás mirando las ruinas de tus fracasos y errores, todavía podés volver a
empezar. Dios sigue siendo Fiel. Él prometió levantar al pueblo de Israel de la
peor crisis espiritual, económica y social de su historia, y tiene el poder para
hacer lo mismo con vos hoy.
Podés volver a tener un amanecer de gloria en tu vida. Aunque ahora sea de
noche, aunque ahora haya solo oscuridad, aunque todo sea una ruina, hoy Dios te
ofrece un nuevo amanecer. Hoy podés volver a empezar. No dejes que tus fracasos
y problemas te hagan bajar definitivamente los brazos. Siempre se puede un poco
más. Tenés la Luz de Dios en tu vida, tenés su Fuerza y su Presencia. Dios sigue
estando a tu lado, para mostrarte un nuevo amanecer.
Reflexión:
Hoy
podés comenzar de nuevo.
Un gran abrazo y bendiciones.